Que las vida sida dando sorpresas, tal vez no debería sorprender. Pero lo sigue haciendo. De diferentes tipos, formas y colores. Pero siempre listas para aparecer. Por supuesto cuando y donde no se las esperan. Son una especie de disrupción en la rutina. Tal vez por eso atraen tanto. Sin ellas, lo automático iría dominado nuestras vidas, quitándonos la posibilidad de apreciar lo bueno y lo bello.
Bienvenidas entonces, aunque no siempre caigan bien. A procesarlas con criterio, y a continuar en este extraño camino de la vida, tan endeble, y sin embargo tan rico y misterioso.
HACIA UNA COMUNIÓN INVISIBLE DE CATÓLICOS PERPLEJOS
Hace 22 horas