viernes, 13 de abril de 2012

Botellita perdida

De mi padre aprendí que cada cual habla según lo que es. También sabemos que somos dueños de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras. Por eso, es preferible el silencio a hablar por hablar. Lamentablemente, hoy se escuchan muchas palabras repetidas, vacías de contenido y peor aún, de verdad. ¿Podremos en este remoto lugar del ciberespacio tener algo para decir? Tal vez lo logremos, al menos lo intentaremos. Y si bien, como dice Quique Figueroa, decir algo, escrito o en un medio como la radio u otros, sea como tirar una botella con un mensaje al mar, reconozco que prefiero el diálogo. El ida y vuelta. Aunque son tantos los lugares, algunos muy valiosos, de intercambio potencial, que me cuesta insistir en el propio. De todos modos, a pedido del anónimo (valen siglas al menos)aquí dejo algo, aquí arrojo mi botella al océano. Tal vez alguien me ayude a llenarla.

jueves, 15 de marzo de 2012

Critica y mentiras.

Pocas cosas son mas fáciles que hablar de los demás. En ocasiones, parece no importar si se lo hace con verdades o mentiras, menos aun si hace con respeto y caridad. Hablar de los demás puede llegar a ser una gran muestra de decadencia personal. Lamentablemente es muy frecuente en nuestra sociedad y genera grandes daños que suelen no tomarse en cuenta desde la mediocridad del facilísimo de la critica. Tal vez, deberíamos repensarlo un poco. Ni mas ni menos que no hacer a otros lo que no te gusta que te hagan a ti.

domingo, 11 de marzo de 2012

Cuando el sufrimiento se acompaña con la impotencia...

Sabemos de sobra que el ser humano anhela muchas cosas. Materiales o no. Y aunque inevitablemente debamos aceptar nuestra finitud y muchísimos límites de nuestra naturaleza, la tensión entre los deseos y la realidad nos ocupa y nos frustra con frecuencia. Aunque no todo lo que deseamos es igual. Cuando el objeto de los desvelos es la propia satisfacción, puede ser válido, pero el riesgos de la omnipotencia y ambiciones desmesuradas es alto. En cambio, cuando su busca sin éxito satisfacer necesidades de los demás, particularmente de los seres queridos, la frustración e impotencia son más difíciles de combatir. Dando por entendido que los esfuerzos que correspondan se realicen, el no poder alimentar, curar, educar, proteger, y satisfacer otras necesidades básicas es muy difícil de soportar.
¿Cómo sobrellevar estas crueles situaciones, con entereza y honestidad? No lo sé. Cuando la satisfacción del deber cumplido no alcanza, qué puede hacerse?
Tal vez, el tema pase por un cambio en la manera de ver las cosas. Será esto posible?

domingo, 4 de marzo de 2012

Miedo a exámenes y exposiciones orales

Una vez mas comenzamos las tareas de la Fundación con el ya clásico grupo de miedo a exámenes y exposiciones orales. Cada día estos fenómenos son mas evidentes y generalizados. Múltiples factores intervienen, como hemos mencionado en otras oportunidades. Por eso, en los nuevos cursos de la facultad que inician mañana, trataremos de estudiar desde el principio que es lo que en concreto sucede. Y, sobre todo, intentaremos que este miedo irracional disminuya sin afectar el aprendizaje. Un lindo desafío , no? Veremos que sucede...

martes, 28 de febrero de 2012

Retomar las actividades. Crear nuevas. Soñar otras. Entre la necesaria rutina y los necesarios cambios, navega la incertidumbre y la insatisfacción humana mezcladas con un cierto conformismo y cansancio.
La rutina que nos ahorra energías, aunque nos aburre, se enfrenta con sueños, anhelos y aspiraciones que nos demandan gran esfuerzo y nos generan incertidumbres diversas. Querer vivir sin luchar es una contradicción. Mejor parece entonces asumirlo y afrontar con decisión los desafíos que se nos plantean. No hay fórmulas seguras. Pero, los resultados parciales de nuestros esfuerzos son estímulos y premios que justifican el camino emprendido. Y tal vez, otras satisfacciones estén esperándonos, en el encuentro con los otros y con nuestro interior. Lo intentamos?

viernes, 23 de diciembre de 2011

Nochebuena

El nacimiento más extarordinario de la historia humana fue un 25 de diciembre. En un pesebre, con animales, en el medio del campo . Da pena entonces, que el significado social más evidente de estos días sean las decoraciones, las comidas y los saludos y regalos obligatorios, tan alejados de ello. Y en lo íntimo, la nostalgia suele ahogar la alegría. Recuperar el sentido profundo de la Navidad y expresarlo en lo cotidiano nos permite volver a lo esencial y renovarnos. Y para eso, hay que ser como niños. O aprender de ellos, con sus ilusiones, libertad y frescura. Ojalá la espera de estos días, nos lleve a la Nochebuena de la humildad y la esperanza.