jueves, 15 de julio de 2010

Entre bucles y...

Las oscilaciones anímicas son parte de la naturaleza humana. Esos cambios nos llevan a ver las cosas diferentes casi a cada momento. Pese a ello, en general logramos cierta coherencia, imperfecta, en nuestra mirada de las cosas y sobre todo en nuestras conductas. Claro, que a veces esto se pierde, si tomamos lo transitorio como permanente. Es por eso que necesitamos cierta distancia emocional para que nuestras conductas conserven esa coherencia. Pero la oscilación anímica, dentro de ciertos límites es, incluso, necesaria.
En este marco, cabe preguntarnos cuánto, cuándo y con quién es posible compartir esos "bucles" del pensamiento. Hacerlo nos acerca a nuestro interlocutor, pero puede ser incomprendido o bien puede llevar a apresuramientos conductuales como consejos o acciones inadecuadas u oscilantes. Entonces? Compartir es bueno, pero bien encuadrado.
A su vez, nuestra actitud de apertura hacia el otro debe ser no caer en esos apresuramientos cuando somos nosotros los que debemos escuchar.
Tal vez parezca algo complicado de entender, pero me parece importante para mejorar el tan mentado diálogo, base de lo social en sus diferentes niveles.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Juan: Respondiéndote, me parece muy claro lo que decís!!.


¿Qué sentido tiene hablarle en alemán a alguien que no entiende el alemán,?... ... Es decir, el otro debe estar en condiciones de recibir lo que le compartimos... No sólo depende de quien lo reciba, sino también depende de cuándo lo reciba ese quien.


Y las variaciones anímicas nos permiten ver cosas que desde una única perspectiva (el estado de animo constante o relativamente permanente) no vemos. ¡Cuántas verdades se transparentan en la angustia!.. ¡Cuántas verdades se transparentan en la (quizás) instantánea felicidad!!..


Abrazo. Ema.

Verónica Molina dijo...

Sép, yo también creo que a veces nuestros estados anímicos son muy variables y hay que tener cierta perspectiva para saber encuadrar nuestros "decires".

Hay otras razones que desplazan ese encuadre, también, y creo que tiene que ver con la forma en que desplegamos lo que queremos decir. A veces esa forma es más acertada, a veces no... pero vale la pena ir probando, a pesar de los desaciertos.

De hecho, lo mismo me sucedió como con una sopa de hongos que conozco: de tanto prepararla y prepararla, un día, finalmente, me salió perfecta!

Gracias por este post.

Verónica Molina dijo...

Y hablando de comunicación imperfecta, en el comentario anterior me quedó un "como" fuera de todo bucle, estado anímico o estructura. Midió... me llevo el "como" en esta fe de erratas, entonces. ;-)

Cariños a la barra de este tan cálido espacio bulaciano.

Juan Manuel Bulacio dijo...

Vero, cómo hiciste para identificar tu error un rato después? Ya me equivoco mucho en el tipeo y en cuestiones sintácticas cuando escribo apurado. Y si reviso no veo nada o me quiero matar cuando me lo dicen. Sólo por curiosidad, cómo lo encontraste?????
Ema, es cierto, los astados anímicos no solo cambian nuestra mirada, sino que también la enriquecen mostrando más cosas del mundo y de nosotros mismos!
Vero, es cierto, a veces la forma en que nos comunicamos tiene más valor aún que el contenido. Justamente por el alto contenido emocional involucrado en la comunicación. Beso/abrazo. JM

Quique Figueroa dijo...

Ayer repasábamos un laburo de Harvey Jackins, pionero del co-counselling, técnica desarrollada en los 50'. Esencialmente dos personas, hacen de interescuchas, compartiendo fracciones iguales de tiempo. Hay consignas esenciales: el respeto por el otro, la confidencialidad, la no interrupción, el no dar consejos. Simplemente escuchar con cuerpo y alma.
Obviamente no se puede hacer con cualquier interlocutor, pero hay un grupo de personas que vienen desarrollando esto en el ispa de un tiempo a esta parte, coordinados por Juan Pablo Berra y Claudio Scalese.
Por lo pronto, puedo decir que es una experiencia enriquecedora. El milagro consiste en dar con el grupo adecuado.
Algo así como esta bitácora, que es un punto de encuentro para comunicaciones profundas.
A propósito de los bucles, los dejo con este grupo de lectura que laburó sobre Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle. Y quedo a la espera de la continuación bulaciana, que (seguramente) versará sobre .. ¿los alfileres?

Anónimo dijo...

Me especializo en hablar tan sintéticamente que nadie me entiende...sí JM!
Ser así, hace que mi idioma sea extranjero, para el otro.
Me pasa que cuando veo que la gente se extiende mucho en palabras, me abrumo. Esto es en general, en particular cuando sé que la frecuencia del otro anda “en parecido” a la mía, y le da para entender mis "bucles" me explayo y se da un diálogo bueno. Dejo correr a interlocutores, con los que hablar es un derroche de tiempo y energía.
Sé de antemano, que nada se va a dar de positivo, parecen bloqueados y me bloqueo, reflexivamente. Busco el encuadre, como bien explica JM.
De todas formas, soy de poner la oreja, pero ya evito lo inconducente.
Este blog, para mí ha sido un ejercicio de comunicación,más debo confiesar que, cuando Vero o Quique se extienden demasiado, me agarra la bruma!
Por razones familiares, estoy mucho en ROU, perdón, aclaro que ROU es Uruguay, en casa; y los uruguayos, familia incluida hablan mucho...saben me agoto.
Los admiro por no poder y al mismo tiempo me rajo, dada mi falla congénita de cansancio a las muchas palabras. Y esto no pasa en mí por una oscilación anímica, sí por una característica de personalidad, que intento mejorar.
Sino mi mundo sería pequeño y es lo que menos deseo.
AMP

Juan Manuel Bulacio dijo...

Bueno AM, esta vez fuiste más "analítica" que "sintética" y salió fenómeno!!!
Quique, ya vendrá el tema de los alfires, digo alfileres (muy bueno el premio al error que me ligué con Fischer-Spassky!)

Anónimo dijo...

Bueh! Voy aprendiendo, hablé español ! Viva!
AMP

Anónimo dijo...

El counseling, o su versión "co" es poco serio. Gente sin preparación habla de todo. Para cada cosa hay profesionales. Marcos P

Verónica Molina dijo...

Juan Manuel: a veces, cuando cometo un error escribiendo algo, me queda en un resquicio de la memoria algo que me hace ruido... ahí SÉ que me quedó algo mal escrito, pero no sé bien qué es. Y hasta que no vuelvo al texto a ver qué fue lo que quedó ASÍ de mal y me saco definitivamente la duda, el ruidito me sigue jodiendo, por eso vuelvo a leerlo. :D

Es una deformación profesional: en mi trabajo escribo mucho, y lo que yo no reviso por ahí hasta que no llega moooy arriba (?) no se vuelve a leer en detalle (para todo escribo largo y la gente del trabajo también se cansa, como AMP). ;-)

Besos.

Juan Manuel Bulacio dijo...

Genial Vero! La mente trabaja en paralelo de un modo increíle. ¿Cuántas cosas a la vez tenemos en algú lugar de nuestra (in)conciencia? Mientras no nos queme las neuronas!!!! (a veces me da un poco de miedo por las mías...)