martes, 4 de mayo de 2010

Del río al hormiguero

Si la mañana del domingo fue serena y placentera, no puedo decir lo mismo de la tarde. Teniendo que terminar el trabajo que estaba realizando busqué sin éxito un lugar silencioso y con acceso a Internet. Tras una recorrida comprobé con sorpresa que estaban todos los lugares mínimamente aceptables desbordados. En mi ignorancia entré a un shopping suponiendo que ya a esa hora estaría más vacío. Craso error. Desbordaba más que cualquier otro lugar. Gente yendo de un lado a otro no sé si con ton y son, intoxicación acúsitica y visual severa y amontanamientos diversos. Cuando milagrosamente logré ubicarme en un barcito un tanto apartado (y con nadie a menos de 5 metros!!!!!) me dediqué a observar con tristeza la locura cultural que me rodeaba. La especie de hormiguero o ratonera sin cielo ni nada natural era abrumadora, aunque a nadie parecía importarle. Pensaba que la mayoría de esa gente trabajaría con esfuerzo toda la semana para ir a devolver lo poco que le quedaba de sus ganancias a ese sistema absurdo y vacío. Recordé la mañana frente al río con nostalgia y la cantidad de lugares donde se podría estar bien en forma sencilla, casi diría en forma humana. Cuántas ilusiones y emociones diversas tapadas detrás del nefasto ruido! Y programas decadentes de televisión que vuelven y negocios sucios que se multiplican y peleas sin sentido por doquier. En fin, el domingo en ese rinconcito hice mi trabajo pese a todo y transito mi semana en buena forma, pero pensando más en cómo ayudar a otros y a mi mismo a no perdernos en la maraña y rescatar lo esencial, más allá de dónde estemos, haciendo qué y con quien. Beso/abrazo. JM

9 comentarios:

Quique Figueroa dijo...

Si Juano, es complicado hallar un lugarcito ande escribir a gusto.
Durante 2002, supe visitar un local extraño que no era un locutorio, sino un centro de procesamiento de datos, que ofrecía internet en alquiler. Quedaba cerca de Nazca y San Martín, y recuerdo la buena onda que allí reinaba. Precisamente por carecer de TV, o esas basuras que pululan (los "juegos en red").
Para mí, era muy importante ese espacio, ya que esperaba unas tres horas, a que Cristina atendiese a sus pacientes, y luego regresabamos pal centro.
En este reducto pude escribir infinidad de crónicas, remitir miles de CV's durante un duro período laboral, y supe encariñarme con el lugar. Mucho lamenté cuando me enteré de su cierre.
Otro lugarcito piola, es uno que hay en Retiro, en la terminal del FF.CC.Mitre. Recomiendo en particular el piso superior, desde donde hay una bella mirada de la estación, que me permitió escribir la carta de despedida a mi Viejo.
Allí pude teclear, mientras ciertas gotas que manaban de mi rostro, enchastraban las letritas, al ritmo de la lenta escritura primero, y vertiginosa luego, como pa' evitar lo que había sucedido.
Y pese a la novel orfandad, pude sentirme bien acompañado.

En fin, es toda una cencia, dar con estos lugares, y no algo así nomás, ni al paso. Un milagro, un poquito tanto

Anónimo dijo...

Yo que vivo en las afueras de la Ciudad, le huyo a los shopping y al centro, realmente nunca voy, y cuando lo hago, me pregunto como hice para vivir tantos años alli.
Aca en Bella Vista hay un bar heladeria que da a un corredor aerobico lleno de grandes arboles, alli da placer tomarse un capuccino (bebida que adoro) y reunirse con amigas. Tambien he pasado alli grandes momentos de osio matrimonial y personal.
Pero particularmente cuando tengo que escribir, me encanta hacerlo en el silencio de mi hogar cuando los niños partieron hacia el colegio.
Voto por el silencio y visualmente por la naturaleza, para mi nada mas sanador.
Juan, otros lugares muy lindos son las costas del rio en Martinez (por donde era Puerto Tablas), por alli hay unos bares espectaculares !!!
Tere

Juan Manuel Bulacio dijo...

La prueba de mi locura son todos los errores de un posteo escrito muy apurado, como si aún estuviera en el facking shopping!
Tomo nota de los lugares propuestos!

Anónimo dijo...

Cómo se nota que no sos habitué de los shoppings, el domingo es el día que más gente va a ellos a vueltear, mirar vidrieras, comprar o porque hay aire acondicionado.
Te recomiendo que vuelvas al barcito del Río de la Plata... que es más reconfortante.
Julieta

Anónimo dijo...

AVISO
Vuelvo a empezar, todos los servidores están funcionando mal, los mails no llegan y evidentemente este blog, no toma los escritos. Espero que este sì.

Te decía JM, que es un problema de las ciudades grandes. Aún de noche, en silencio y por más que tu cuarto, esté como aislado se siente el ruido de la urbe, como si fuera un profundo uhhh grave.
Si vas por la mañana a La Biela, podès estar tranqui, lo mismo que Plaza Guadalupe, aún de tarde y Plaza San Martín y de paso cumplir con La Misa... y muchos bares tranquilos, que los hay y con wi fi.
Ahora que te metas en un inhumano shopping, en cualquier día del año, eso está bien para un paisano desprevenido, ma no para il dottore citadino.
Te mandaste un Heidaso !! (De Heidi)
En lo personal, puedo manejar bastante bien los ruidos de la calle, porque sé que vuelvo a la paz de mi casa.
Lo que es superior a mí de soportar, es cuando la gente habla sin esperar que el otro termine y encima, levantan más la voz, para oírse...lo que ni siquiera entienden, en esa confusión de palabras.
Ahí, se saltearon la página de la educación que enseña, que cuando uno habla el otro calla.
En cuanto a los otros ruidos de una tv, con Tinelli, que ayer recomenzó, para desgracia de la gente rebaño, los de la política malsana de muchos "d Elías", si tuviera la chance de ser gobierno sería una tirana total, y prohibiría, en aras de pacificar la perturbación que generan, a muchos, eso sí, la deuda externa, seguro que la pago, no me endeudo y pongo la plata donde la gente necesita.
Sé que tendría a la Hebe, con esas facciones, que expresan su dulzura de su alma, en la puerta de mi casa,piquetenado a rabiar !!
Pero Argentina volvería a ser vivible , sin crispación, la gente podría pensar en cómo se vive mejor, cómo se invierte el sueldo con sensatez .
Acá en Uruguay, Mujica quiere mandar a los adictos al poco, a hacer trabajos en el campo, no quieran saber los escollos que encuentra !
Prefieren que todos esos niños, sigan como están…habrá muerto el sentido común ?

Ana Marìa Paz

Juan Manuel Bulacio dijo...

Bueno Julieta y AM, tomo en cuenta sus sugerencias, pero quiero ver si el domingo a las 19hs hay algún lugar en la ciudad disponible para trabajar...

Anónimo dijo...

Lo que pasa que los domingos se descansa mi querido Doctor, usted debería saberlo... No trabaje tanto, aproveche para no hacer nada.
Saludos. Homero.

Verónica Molina dijo...

Coincido plenamente con lo del Heidazo: mi querido Doc, los domingos a la tarde el shopping es el último lugar sobre la tierra que hay que pisar... todavía no logro entender cómo se te ocurrió que podía ser un lugar tranquilo, jaaa!

No es tan difícil de entender que todo el mundo vaya a esos lugares, porque son antidepresivos fáciles de consumir, Juan Manuel: hay luces artificiales de día y de noche, y hay mucha gente pululando alrededor. Por eso algún desprevenido pudiera sospechar que el tiempo no pasa, y que es todo "lo otro" lo que está en constamente movimiento. Una vez leí a Beatriz Sarlo diciendo que ir de shopping hace que la gente elemental crea -por un rato, al menos- que no existe la muerte.

El mejor lugar para ir un domingo a la tarde es una biblioteca. ;-) La Biblioteca Nacional no tiene Wi Fi? Hay una vista espectacular de la ciudad allá arriba...

Juan Manuel Bulacio dijo...

Homero, si trabajar es un placer, por qué no dedicarle un rato del domingo?
Vero, probaré eso de la Biblioteca Nacional.
En cuanto al "Heidaso", no te asombres, cada día ma mando varios...